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Peraleda del Zaucejo

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LOCALIDAD

DE INTERÉS

RUTAS NATURALES

EL ZÚJAR A SU PASO POR PERALEDA DEL ZAUCEJO

ACCESOS: DESDE PERALEDA DEL ZAUCEJO

INTERÉS: PAISAJE, RíO ZÚJAR, AVES ACUÁTICAS Y ESTEPARIAS S

ENDERISMO ÉPOCA RECOMENDADA: PRIMAVERA Y OTOÑO

RUTA NO SEÑALIZADA

 

Itinerario y localización:

Partiendo de Peraleda del Zaucejo el recorrido discurre por la parte este del término, entre dehesas cultivadas y la ribera del Zújar. Se trata de un recorrido largo aunque no de elevada dificultad si se escoge la primera opción. Eso sí, hay que avisar al caminante que se encontrará con vallas que tendrá que sortear para poder continuar el paseo.

Descripción del recorrido:

Etapa 1

En el primer tramo es necesario ir por la carretera de Monterrubio de la Serena, pero en poco menos de un kilómetro, justo antes del puente que pasa por el arroyo de la Mina, se tuerce por un camino a la derecha. Andaremos por esta pista hasta llegar a un cruce con otro camino. Mientras tomamos el camino a nuestra derecha podremos quizás detenernos a echar un vistazo a una de las lagunas del Llano, que si ha sido un año lluvioso, aparecerá mas o menos enfrente de nosotros.

Tras haber andado cerca de los 6 Km. desde el pueblo aparece a nuestra derecha una bifurcación de caminos, de los dos caminos que salen, cogeremos el segundo o el que mirando hacia ellos queda a nuestra izquierda. Seguimos andando entre dehesas cultivadas y encontrarnos unas cuadras entre las que pasa el camino, entonces el camino empieza a bajar ligeramente hacia el río Zújar. Donde el camino marca una curva hacia la derecha para acercarse a la ribera, podremos ver una antigua rueda de molino en el suelo. Un poco más adelante a nuestra izquierda está el molino. justo aquí empieza un olivar por el que continuaremos, hasta llegar mas o menos a su límite, donde trataremos de acercamos mas hacia el río. Una vez cerca haremos la posible para seguir andando a su vera, en esta zona del Zúiar hay fresnos, chopos y muchas cañas e incluso tamarindos al otro lado del río, en Córdoba. Enseguida tendremos que cruzar una pequeña valla.

Más adelante se cruza un arroyo. Seguimos hacia delante y cuando la vereda del río empieza a ser intransitable tenemos que subir para continuar nuestro paseo por el cerro. Tras haber subido un poco tendremos unas magníficas vistas de la ribera del Zújar. Si es primavera será una buena ocasión para deleitarse con la visión de las adelfas abrazando al río, si en cambio es otoño o invierno podremos deleitarnos con la visión de las aves acuáticas moradoras de esta agua, pues éste es un buen lugar de observación. Hay que decir que aquellos aficionados a la ornitología podrán disfrutar, a lo largo del trayecto de ribera, de la compañía de algún que otro martín pescador. En frente nuestra podremos ver el Cerro de la Sancha y detrás las sierras cordobesas. Existe una pequeña veredita por la que podremos bajar. Una vez abajo podremos ver a nuestra derecha unas ruinas de una casa de adobe y lo que posiblemente fue un horno de ladrillos.

Seguimos andando hacia delante hasta llegar a unos eucaliptos e inmediatamente después una zona cultivada, donde hay unas casetas. Si seguimos andando enseguida nos cruzaremos con un arroyo que tendremos que cruzar para posteriormente seguir la vereda del Zújar como veníamos haciendo hasta ahora. Esta es una zona muy apreciada por los pescadores, por lo que no nos será difícil encontrar pequeñas sendas o lugares de fácil acceso. Poco después de cruzar el arroyo la valla está prácticamente pegada al cauce del río y se hace intransitable, por lo que será necesario pasar al otro lado de ésta por el terreno cultivado. Un poco más adelante iremos a desembocar a un camino de mayor tamaño, pero nosotros no abandonaremos el río y seguiremos caminando a su vera. Llegará un momento que veremos cómo el agua se embalsa y podremos observar gran número de espadaña y juncos.

Siguiendo, de frente a veces tendremos que andar por el mismo lecho del río si éste no lleva mucha corriente y por las pequeñas veredas o sendas dejadas por los pescadores así hasta que llegarnos a la carretera, que si el río no lleva mucho cauce, lo cual dependerá de la época del año que hayamos escogido y de si el año ha sido o no lluvioso, podremos atravesar sin problema por debajo del puente.

Una vez pasado el puente seguimos andando por un pequeño camino que encontraremos a nuestra derecha y después, al igual que anteriormente encontraremos pequeñas sendas dejadas por los pescadores. A unos 200 m. del puente, cuando la vegetación impide el paso, tendremos que recurrir de nuevo a cruzar una pequeña valla que nos encontraremos y seguir andando por el otro lado hasta que un poco más adelante podamos volver a cruzar. De nuevo encontraremos una senda bastante marcada y que se acerca más a la ribera. Tras andar un poca más aparecerá en nuestro camino un transformador, una caseta blanca y circular, á partir de la cual comienzo la segunda etapa en la que tenemos dos opciones a seguir.

Etapa 2:

A partir de aquí empieza el camino de vuelta a Retamal pero podemos hacerlo de un modo relajado o tranquilo o podemos esforzarnos un poco más y escoger una vuelta que aunque de mayor dificultad ofrece grandes alicientes.

Opción 1:

Pues bien, para aquellos que crean que ya ha sido suficiente caminata, que efectivamente no dudamos que lo haya sido, cabe la posibilidad de emprender la vuelta por un camino que sale hacia arriba y a la derecha del transformador. Seguiremos todo el camino recto hasta una puerta de metal que cruzaremos, (dejándola cerrada) y un poco más adelante el camino da a parar a la carretera.

Desde el puente hasta aquí hay más o menos unos 3 Km y nos quedará aproximadamente Km. y medio hasta alcanzar el pueblo por la carretera a nuestra izquierda.

Opción 2:

Esta segunda alternativa propone ascender al Cerro de la Sancha como parte del camino de vuelta al pueblo. Partiendo entonces del transformador subimos un poco por el camino a nuestra derecha y cuando nos encontramos con una majestuosa encina torcemos hacia la izquierda. Aunque no existe camino aquí, la vegetación no nos impedirá seguir de frente hasta que divisemos un cortafuegos, que si está precedido por una valla no hay que asustarse pues si al encontramos con ella vamos hacia la izquierda llegará un momento donde ésta se acabe y podremos cruzar tranquilamente al otro lado. Una vez en el cortafuegos, tomaremos éste como camino a nuestra derecha y en sentido ascendente. Mientras vamos subiendo podemos observar cómo a nuestra izquierda llevaremos continuamente la compañía de los eucaliptos y a nuestra derecha jaral con algunas encinas dispersas. Cuando hayamos ascendido lo suficiente tendremos muy buenas vistas y mirando un poco hacia atrás veremos la finca El Río, donde en invierno u otoño divisaremos las grullas en el pantano. Un poco más adelante aparecerá un cruce y tomaremos el camino (cortafuegos) hacia arriba a la derecha hasta el siguiente cruce que seguiremos recto. Durante un rato nos acompañará una panorámica vista del pueblo de Peraleda. Al final el cortafuegos va a parar a la carretera de Peraleda a Granja, pero para salir a ésta tendremos que cruzar la valla por aquel sitio que nos parezca apropiado. Desde que comenzó la segunda etapa hasta el momento hemos recorrido unos 3,5. Km. aproximadamente, ahora únicamente queda 1 Km. por la carretera hasta llegar al pueblo.

RUTA UMBRÍA DE LA TRAVIESA

ACCESOS: CTRA. DE AZUAGA A ZALAMEA DE LA SERENA

INTERÉS: FLORA

ÉPOCA RECOMENDADA: PRIMAVERA Y OTOÑO

RUTA NO SEÑALIZADA

 

Localización:

Los autores consideramos este lugar como el de mayor interés botánico de toda la comarca.

Esta umbría se sitúa en las inmediaciones de¡ Valle del Oso y el nacimiento deL Cascajoso, en la parte occidental del término de Peraleda del Zaucejo, se sitúa entre la Sierra de Los Frontoncillos (854 m), el Cerro de la Traviesa (852 m) y Santa Inés (846 m), los cerros de mayor altura en la comarca, después de la Sierra, en Fuente del Arco (920 m) y San Bernardo en Trasierra (930 m) Proponemos acceder desde la carretera de Azuaga a Zalarnea de la Serena, en el Punto kilométrico 28,800, si vamos en sentido de Azuaga a Zalamea.

Descripción:

Aunque no se trata de una ruta propiamente dicha si existe la posibilidad de dar un paseo mientras observarnos la flora de interés.

Una vez hemos llegado a la entrada del camino, un buen lugar donde dejar el coche, si éste ha sido el medio utilizado para llegar, tomaremos el camino a nuestra izquierda. ¡ No asustarse por los Eucaliptos, es una leve ilusión !.

A nuestra derecha se sitúa la umbría de la Sierra de la Traviesa, de una belleza exultante, aunque camuflada por una banda de eucaliptos en la parte más baja de la ladera que salpican desgraciadamente esta área de vegetación mediterránea de gran riqueza. Recomendamos ignorar los eucaliptos con el fin de disfrutar de una riqueza enorme y sólo para los muy acostumbrados a luchar con las espesuras del matorral se insinúa alcanzar unos metros de ladera donde llegan a desaparecer los eucaliptos.

El Alcornocal:

La vegetación que tendremos la oportunidad de observar aquí es la vegetación característica de las formaciones de, alcornoque (Quercus suber).

Estas comunidades son bosques esclerófilos sobre sustrato ácido, que aquí en la comarca sustituyen la humedad climática por la edáfica, escogiendo las laderas de umbría de las sierras, como es este caso. Mientras vamos paseando por el camino podemos ver cómo a nuestra derecha, tratan de emerger estos alcornoques, a pesar incluso de los eucaliptos, y más hacia arriba consiguen desligarse de ellos y consolidar unas formaciones más homogéneas y espesas. Las repoblaciones de eucaliptos no han impedido que la riqueza florística se manifieste. Los eucaliptos conviven con las etapas de degradación de Alcornocales y Encinares, en alguno casos jaral-brezales o con etapas de matorral preforestal.

Las Jaras:

Este es también un buen lugar para apreciar la diversidad de especies de la familia de las Cistáceas que posee la comarca, las cuales forman parte importante de los matorrales de sustitución de encinares y alcornocales, de donde les viene su nombre de jara, del árabe sa'ra, que significa matorral. Todas ellas con flores muy llamativas y abundantes, aunque pierden con facilidad sus cinco pétalos.

Entre estas especies son muy abundantes las del género Cístus y sin duda la más abundante de todas y presente en prácticamente todas las sierras de la comarca es la Jara pringosa (Cistus ladanifer) de grandes flores blancas que a menudo tienen una pequeña mácula negra en cada pétalo. Ofrecen también un exquisito aroma proveniente de una sustancia pegajosa, el ládano.

El Jarón o Jara rnacho (Cístus populifolius) posee también flores blancas y vistosas un poco menores que las anteriores y las hojas son de forma aovada y de mayor tamaño. Mientras que el Jaguarzo (Cistus monspeltiensis) y la Estepa (Cístus salviifolius) tienen las flores blancas de menor tamaño, la jara crespa (Cistus crispus) destaca por sus bolas de margen fuertemente ondulado y flores rosadas.

El Jaguarcillo (Halímium umbellatum) pertenece a otro género y tienen las flores de pequeño tamaño.

Los Brezos:

Podemos encontrar tres especies distintas de brezos paseando por aquí; el Brezo colorado (Erica australis), de flores rosadas; el Brezo blanco (Erica arborea) de flores blancas y la Erica umbellata.

Las Orquídeas en la Campiña Sur:

Este es un buen lugar para observar, si somos afortunados, alguna de estas maravillosas plantas de extremada belleza y singularidad, recordando que nunca bajo ningún concepto se debe cortar o arrancar una de estas plantas, pues son de reproducción difícil y de gran escasez.

Las Orquídeas pertenecen a una de las familias (Orchidaceae) de plantas más evolucionadas y aunque la mayoría son tropicales y subtropicales, de gran tamaño y muy llamativas, sus compañeras europeas son más pequeñas y escasas aunque mantienen su enorme belleza. Su gran evolución en muchas ocasiones, como en el caso de algunas especies del género Ophrys, les permite imitar el cuerpo de algunos insectos corno abejas o avispas, o incluso arañas, lo que les confiere esa gran belleza y particularidad.

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